Laurymar Uzcátegui: El porte de armas en Estados Unidos, un dilema legal que no parece acabar
Hace
poco, el Alto Tribunal
de Nueva York eliminó más restricciones para quienes quieren
portar armas.
Esta
decisión reavivó el debate en un país donde unos defienden el derecho a estar
armado y otros atribuyen precisamente a esa permisividad los frecuentes
tiroteos que se producen a lo largo y ancho de Norteamérica.
Según
este Alto Tribunal,
no es necesario tener un motivo para portar armas.
Esa
instancia consideró que Nueva York violaba los derechos consagrados en la Segunda Enmienda de
la Constitución y se convirtió en la más importante decisión al respecto, luego
de otra tomada en 2008, cuando se dictaminó el derecho a tener armas en casa
para la defensa propia.
Esta
decisión se dio a conocer durante una de las oleadas más violentas desde 2020,
con varios asesinatos en tiroteos y fuertes reclamos por parte de
organizaciones defensoras de derechos humanos y medios de comunicación
liberales.
La
ley vigente en Nueva York desde 1913, la llamada Ley Sullivan, exigía
demostrar una causa justificada para poder portar un arma.
Sin
embargo, la mayoría conservadora del Tribunal
Supremo decidió, seis votos contra tres, a favor de dos
particulares, Brandon Koch y Robert Nash, adultos residentes del estado,
quienes reclamaron su derecho a llevarlas sin requisito alguno.
Este
reclamo fue presentado por la Asociación
Nacional del Rifle de Nueva York.
Los
dos demandantes alegaron como detonante de su acción ante la justicia que recibieron
licencias restringidas para llevar armas de
caza y tiro al blanco porque no demostraron una “causa justificada”.
Esto
causó una reacción por parte de los legisladores demócratas y el presidente Joe Biden, también presionados por una
opinión pública escandalizada por el número de tiroteos reportados en lo que
iba de 2022.
En
tal sentido, el Congreso elaboró una
nueva legislación que buscaba controlar el porte de armas en el
territorio estadounidense y
la entrega de recursos para la salud mental y la seguridad escolar en los
colegios y así impedir que ingresen armas a
los recintos escolares.
Se
trata del proyecto de ley contra la violencia
armada más ambicioso de los últimos 30 años y fue aprobado por Biden.
Pero,
en realidad, no es otra cosa que una ley reactiva, que intenta reparar lo que
los demócratas en general y la Casa Blanca en particular consideran un duro
golpe a los planes de impulsar leyes que permitan un mayor control sobre el
porte de armas en
Estados Unidos.
Lo
cierto es que en un año particularmente sangriento para Estados Unidos y de
aumento de tiroteos, las leyes en favor de la tenencia de armas en el territorio
norteamericano han sido reforzadas con esta nueva decisión de un alto tribunal.


