Laurymar Uzcátegui: Aumenta la compra de copias de marcas entre jóvenes en Europa
De
acuerdo a un reciente estudio de la Oficina
Europea de Patentes y Marcas, casi la mitad de los europeos de
entre 18 y 24 años ha adquirido al menos un producto falsificado en el
último año.
Esta
cifra es más alarmante si se toma en cuenta que para 2019 los jóvenes que
admitían este tipo de compra era apenas el 14%.
Según
el estudio, España es el país donde
esta práctica es mayor y se cerca al 45%, frente al 37% en promedio en el resto
de Europa.
El
estudio indica que los artículos piratas predilectos son ropa y accesorios,
calzado, dispositivos electrónicos y productos de higiene, cosméticos y perfumería.
Esto
ocurre y parece no mostrar una tendencia de mejoría, a pesar de que las administraciones aduaneras están en la
primera línea para hacer cumplir los derechos de propiedad intelectual en
las fronteras de la UE.
Todos
los años la Comisión
Europea publica un informe que describe los embargos aduaneros
de artículos sospechosos de infringir los Derechos
de Propiedad Intelectual, como marcas registradas, derechos de autor y patentes para
evaluar hasta qué punto se logra hacer cumplir la norma de protección.
Al
respecto, existe el Reglamento (UE) n.º 608/2013 sobre la observancia aduanera
de los Derechos de
Propiedad Intelectual (DPI).
Este
especifica la gama de derechos de PI y
las infracciones que están cubiertos, cómo solicitar protección a las aduanas y
la manera de establecer la cooperación y el intercambio de información entre
las aduanas y los titulares de derechos, así como garantizar la protección de
los intereses de los comerciantes legítimos.
Los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI)
se han establecido para garantizar que los esfuerzos creativos e inventivos
sean recompensados y que se fomenten las inversiones en productos nuevos y más
eficientes.
El
incumplimiento de los DPI es
un fenómeno generalizado y preocupante para el comercio y la legislación, que
se explica en gran medida por el atractivo de productos similares a un precio
más bajo, la facilidad de producción de copias a bajos costos y el desarrollo
de nuevas formas de mercadeo a través del comercio electrónico.
La piratería de marcas reduce
los ingresos comerciales y gubernamentales, desestimula la inversión y la
innovación, y puede llegar a ser una traba para el crecimiento económico. Eso
sí, contar con que la calidad de los productos también puede terminar por
perjudicar a los consumidores que creen ahorrarse dinero con la compra de
copias.
El
estudio antes referido, el Barómetro
2022 de la propiedad intelectual entre los jóvenes ("Intellectual
Property and Youth Scoreboard"), señala que el 27% de los consultados no
le da importaba a que los productos no sean originales y el 11% de ellos alega que sus amigos compran productos
piratas.
Destaca
el trabajo que hay una creciente importancia de las redes sociales y los
creadores de contenido o "influencers", además de que muchas de las
compras se hacen de manera electrónica.
Los
analistas creen que los "influencers" o formadores de opinión
incentivan indirectamente estas compras al promover mercancías costosas, que de
otra manera no podría adquirir el común de los jóvenes europeos.
El
problema es que la compra masiva de productos piratas está
rebasando la capacidad de las autoridades europeas para hacer cumplir las leyes de protección de propiedad
intelectual e industrial y se deben buscar correctivos para
que la norma no quede en letra muerta.


